martes, 2 de julio de 2013

LA ÉTICA COMO ELEMENTO VITAL DE LA FUNCIÓN PÚBLICA

LA ÉTICA COMO ELEMENTO VITAL DE LA FUNCIÓN PÚBLICA
El artículo 2 de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que la ética es un valor superior de nuestro ordenamiento jurídico ya que es indispensable para lograr consolidar el Estado Democrático y Social de Derecho  y de Justicia que propugna y persigue el espíritu de nuestra Constitución.
Igualmente dicha Constitución señala una serie de disposiciones sobre la Función Público en sus artículos 144 al 149, entre las cuales se destaca una muy importante y que tiene que ver con la esencia del Servicio Público efectivo y es la establecida en el artículo 145 que indica que la los funcionarios públicos están al servicio del Estado y no de parcialidad alguna, lo cual se concatena con el artículo 141 que dice que la Administración Pública está al servicio de los ciudadanos y ciudadanas y se fundamenta en los principios de honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública, con sometimiento pleno a la ley y al derecho. Y aplicando estos valores y principios rectores de la Administración Público es como se puede lograr que la ética llene todos los espacios públicos conforme al desempeño funcionarial idealizado en nuestra Carta Magna.
El servicio público es una actividad fundamental para la convivencia social, y se concibe como una actividad llevada a cabo por la Administración bajo su propio control y regulación, mediante una organización creada para tal objetivo y que tiene por norte la satisfacción de necesidades de la colectividad.
Además del articulado constitucional señalado, el legislador nacional, ha creado una pléyade de leyes conducentes a normar y regular el ejercicio de la función pública, pero que tienen que ser vistas con respeto y acatamiento por quienes ejercen la función pública en Venezuela para alcanzar los ideales Bolivarianos que saturan nuestra Constitución Bolivariana y Libertaria.
La concepción del funcionario público está claramente definido en las leyes de la República y se encarna en el hecho de que es ante todo un servidor público y como tal su actividad debe estar dirigida a servir eficientemente a las personas procurando la plena satisfacción del interés colectivo. Y aunque la Constitución y las distintas normas redundan en el colectivismo y el pluralismo social, no debe entenderse que ese es su único objetivo, ya que conforme a su práctica este servicio público se va particularizando en todos y cada uno de los individuos y ciudadanos de la Nación.
La Ética es el elemento moral del funcionario llevado a la práctica, el desempeño de su función tiene mucho que ver con el papel que en su formación familiar y escolar se sembró en sus inicios y que debe ser conducida satisfactoriamente en el momento de su incorporación a la administración. La Ética es una forma de ser que tiene que aprenderse, absorberse, consolidarse y practicarse día a día, por todos y cada uno de quienes prestan sus servicios a la administración pública, ya que es la única forma de que ese ser humano involucrado con la entelequia del Estado y su Administración, pueda hacer posible que la población al hacer uso de la misma alcance la manifestación de estos elementos: Transparencia, Eficacia, Lealtad, Calidad, Eficiencia, Honestidad, Decoro, Equidad y tantos otros que son fundamentales en el logro de un verdadero servicio público para todos los ciudadanos.
La Ética tiene que ver con el respeto a los valores que le fueron inculcados, ella se reviste de una concepción moral que infunde respeto a la autoridad, y lamentablemente en Venezuela, quienes ejercemos esta función público estamos tan distraídos en nuestros avatares diarios, que no nos damos cuenta que cuando atendemos a un ciudadano, estamos en pleno ejercicio del servicio público en favor de quien tiene la autoridad legítima que no se concentra en la constitución sino en todos y cada uno de los seres humanos que requieren de nuestros servicios.
Cuando el funcionario atiende con prontitud y diligencia a un ciudadano, está desarrollando todos los principios y valores establecidos en nuestra Constitución y está llegando a los umbrales picos de la función pública idealizados en los postulados y pensamientos dejados por nuestro Libertador Simón Bolívar.
Cuando el funcionario público desconoce la Ética como una práctica diaria de los valores y principios constitucionales está desarrollando una conducta violatoria de estos postulados esenciales para el ejercicio de un gobierno democrático y respetuoso de las libertades ciudadanas y sus derechos humanos esenciales.

En conclusión pudiéramos señalar que la Ética es ese elemento que no ha permitido que nuestro país, remonte con éxito los retos que fueron planteados y que siguen siendo planteados en los distintos planes de la patria, porque para lograrlos se requiere el concurso de funcionarios honestos, diligentes, eficientes y comprometidos con el porvenir de la República y de las Nuevas Generaciones.   

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