LA
INFLACIÓN Y EL GASTO PÚBLICO COMO ELEMENTOS POLÍTICOS
QUE
SEÑALAN EL RUMBO SOCIAL DE UN GOBIERNO NACIONAL
EN
VENEZUELA
Más allá de incurrir en el
lugar común de comparar los 40 años de gobierno de la llamada Cuarta República
y la Quinta República que se inicia con la nueva Constitución Bolivariana a
partir del año 2000, considero más representativo el análisis de los resultados
finales de los gobiernos de Carlos Andrés y Rafael Caldera, entre los años 1989
y el año 1999 y el gobierno del Comandante Hugo Chávez, al finalizar el año
2007.
Estos datos son protagónicos
y son un fiel reflejo de lo que efectivamente perseguían estos gobiernos,
conforme a su visión política, económica y social, y la conducción de sus
políticas públicas, en materia de deuda social y reivindicaciones individuales
y comunitarias. La utilización de los indicadores de inflación y de gasto
público, tienen la característica de que ellos nos señalan con claridad que
camino económico y social llevaban adelante Carlos Andrés, Rafael Caldera y
Hugo Chávez, para mejorar el nivel de vida de los venezolanos.
Al iniciar Carlos Andrés
Pérez su gobierno en el año 1989 lo hace con una mayoría absoluta de las dos
cámaras legislativas, repletas de representación política de su partido Acción
Democrática, la inflación era de un 45% y el Gasto Público mantenía desde Luis
Herrera Campins una tendencia clara a la baja por cuanto ya se adelantaban los
procesos de privatización de los servicios públicos en Venezuela.
Y hago mención a la importantísima
representación legislativa, por cuanto Carlos Andrés desde un primer momento
contó con todo el poder político necesario para enrumbar el país a dar
cumplimiento a un concepto que no se utilizaba para ese entonces en la Nación, “la
deuda social”. Y aun teniendo todo ese poder, el gobierno de Carlos Andrés dirigió
sus primeras políticas públicas, hacia la completa eliminación del gasto
público, y a dejar al libre juego del mercado de la oferta y la demanda, la suerte
de la economía del país, sin tomar en cuenta que bajo esta figura de la
liberación económica, el pueblo pobre y necesitado no tenía amparo alguno y
quedaba expuesto al libre deseo, sentimiento y decisiones de quienes nunca
miraban a este sector con interés, lo que conllevo a que el sector empresarial
y capitalista de la República tomará medidas sin restricción alguna del Estado,
que acrecentaron la expoliación del pueblo y condujeron a que este gobierno de
Carlos Andrés Pérez culminará sus números, (destitución incluida), con una
inflación acumulada del 522,8 % y con una desaceleración total del gasto
público cuyos números negativos de gasto público denotaban un avance permanente
hacia la desaparición del mismo como política del gobierno nacional para ese
entonces y como tal por parte del Estado a pesar de que la Constitución
Nacional de 1961 establecía en su artículo 73 que: “El Estado protegerá la
familia como célula fundamental de la sociedad y velará por el mejoramiento de
su situación moral y económica…”.
Y como se puede mejorar la
situación moral y económica de un país cuya familia, la población y sus
individuos están establecidos a una visión capitalista, mercantilista, y egoísta
de una empresa privada que para ese entonces no tenía obligación social alguna
ni se conducía bajo una visión preocupada por el hecho social.
Luego el período de Rafael
Caldera que va desde el año 1994 al año 1998, acaba de corroborar esta realidad
política existente en el país para ese entonces, y los indicadores económicos
obtenidos para ese momento, nos señalan que la inflación había ascendido al 59,6%,
con picos superiores al 80% y una inflación acumulada del 872% y con un ligero
repunte del gasto público que apenas llegó al 2,8% en forma positiva, pero con
un desempleo galopante y una pobreza extrema del 50%.
Estos números no dejan lugar
a duda alguna y esta visión de espalda al hecho social y a la gran deuda social
que el Estado Petrolero Venezolano tenía para ese entonces acumulada con el
pueblo hizo metástasis y provocó un cambio electoral profundo en la Nación, desatándose
una Revolución silenciosa pero indetenible en el sentimiento de los hombres y
mujeres venezolanos olvidados y los llevo a elegir como Presidente de la
República a un hombre cuyo proyecto de gobierno y discurso político indicaba
claramente una nueva visión de gobierno encaminada a hacer realidad la
responsabilidad del Estado respecto a las necesidades urgentes del Pueblo
Venezolano.
Y con ese deseo del pueblo y
con esa promesa del Presidente Chávez llega al gobierno el Comandante quien
comienza un gran trabajo de responsabilidad social para compensar los años de
abandono que cubrían de oprobio al venezolano de a pie, y superando los
escollos financieros y las trabas políticas de la oposición, del golpe de
estado y de la empresa privada, (incluida la traición de los funcionarios de
PDVSA que la veían como un ente privado y como tal la usufructuaban), y en
consecuencia se dedica a levantar un entramado político y económico que permitiera
al Estado Venezolano comenzar a cancelar una deuda social impagable pero que
debe ser honrada y compensada con el pasar de los años.
Bajo esta visión política
socialista, el gobierno del Comandante dirige todos los recursos financieros
del Estado, especialmente los petroleros a la creación de misiones, para
quitarle el hambre a una Nación, sumida en grandes porcentajes a la inanición,
al abandono, entregada a la explotación comercial, expoliada por los grandes
capitales que no creía en los derechos sociales y menos laborales,
democratizando la educación y extendiendo el brazo protector del Estado hacía
la salud a través de Barrio Adentro, para que la Nación y sus habitantes
supieran y sintieran que de verdad existe un gobierno interesado por los
derechosa y los problemas de los pobres y de allí la transformación del seguro
social, haciéndolo asequible al pueblo en general sin necesidad de ser
trabajador para recibir atención médica preventiva, clínica y recuperativa, y
transformando la pensión que hasta ese entonces era simbólica y bonificatoria y
se convierte en un verdadero sueldo equivalente
a la cesta básica que le permite al pensionado contar con los medios necesarios
para hacer frente a sus compromisos y necesidades.
Para demostrar claramente
estos cambios transformadores y revolucionarios implementados por el Comandante
Chávez, solo basta señalar los siguientes indicadores: el desempleo en franca
baja con un 9%, una pobreza camino a su erradicación cercano al 30%, la
inflación bajando aceleradamente al 20%, mientras que como contraparte se
observa que el gasto social se enrumba a un 127% acumulado, el cual es un
indicador de la efectividad con la cual el gobierno nacional del comandante
Chávez estaba enfrentando el combate a la pobreza y a las necesidades sociales
del pueblo Venezolano, hasta ahora abandonado pero en camino de reivindicación
social a favor de los abandonados y desposeídos.