domingo, 30 de junio de 2013

LA INFLACIÓN Y EL GASTO PÚBLICO COMO ELEMENTOS POLÍTICOS QUE SEÑALAN EL RUMBO SOCIAL DE UN GOBIERNO NACIONAL EN VENEZUELA

LA INFLACIÓN Y EL GASTO PÚBLICO COMO ELEMENTOS POLÍTICOS
QUE SEÑALAN EL RUMBO SOCIAL DE UN GOBIERNO NACIONAL
EN VENEZUELA
Más allá de incurrir en el lugar común de comparar los 40 años de gobierno de la llamada Cuarta República y la Quinta República que se inicia con la nueva Constitución Bolivariana a partir del año 2000, considero más representativo el análisis de los resultados finales de los gobiernos de Carlos Andrés y Rafael Caldera, entre los años 1989 y el año 1999 y el gobierno del Comandante Hugo Chávez, al finalizar el año 2007.
Estos datos son protagónicos y son un fiel reflejo de lo que efectivamente perseguían estos gobiernos, conforme a su visión política, económica y social, y la conducción de sus políticas públicas, en materia de deuda social y reivindicaciones individuales y comunitarias. La utilización de los indicadores de inflación y de gasto público, tienen la característica de que ellos nos señalan con claridad que camino económico y social llevaban adelante Carlos Andrés, Rafael Caldera y Hugo Chávez, para mejorar el nivel de vida de los venezolanos.
Al iniciar Carlos Andrés Pérez su gobierno en el año 1989 lo hace con una mayoría absoluta de las dos cámaras legislativas, repletas de representación política de su partido Acción Democrática, la inflación era de un 45% y el Gasto Público mantenía desde Luis Herrera Campins una tendencia clara a la baja por cuanto ya se adelantaban los procesos de privatización de los servicios públicos en Venezuela.
Y hago mención a la importantísima representación legislativa, por cuanto Carlos Andrés desde un primer momento contó con todo el poder político necesario para enrumbar el país a dar cumplimiento a un concepto que no se utilizaba para ese entonces en la Nación, “la deuda social”. Y aun teniendo todo ese poder, el gobierno de Carlos Andrés dirigió sus primeras políticas públicas, hacia la completa eliminación del gasto público, y a dejar al libre juego del mercado de la oferta y la demanda, la suerte de la economía del país, sin tomar en cuenta que bajo esta figura de la liberación económica, el pueblo pobre y necesitado no tenía amparo alguno y quedaba expuesto al libre deseo, sentimiento y decisiones de quienes nunca miraban a este sector con interés, lo que conllevo a que el sector empresarial y capitalista de la República tomará medidas sin restricción alguna del Estado, que acrecentaron la expoliación del pueblo y condujeron a que este gobierno de Carlos Andrés Pérez culminará sus números, (destitución incluida), con una inflación acumulada del 522,8 % y con una desaceleración total del gasto público cuyos números negativos de gasto público denotaban un avance permanente hacia la desaparición del mismo como política del gobierno nacional para ese entonces y como tal por parte del Estado a pesar de que la Constitución Nacional de 1961 establecía en su artículo 73 que: “El Estado protegerá la familia como célula fundamental de la sociedad y velará por el mejoramiento de su situación moral y económica…”.
Y como se puede mejorar la situación moral y económica de un país cuya familia, la población y sus individuos están establecidos a una visión capitalista, mercantilista, y egoísta de una empresa privada que para ese entonces no tenía obligación social alguna ni se conducía bajo una visión preocupada por el hecho social.
Luego el período de Rafael Caldera que va desde el año 1994 al año 1998, acaba de corroborar esta realidad política existente en el país para ese entonces, y los indicadores económicos obtenidos para ese momento, nos señalan que la inflación había ascendido al 59,6%, con picos superiores al 80% y una inflación acumulada del 872% y con un ligero repunte del gasto público que apenas llegó al 2,8% en forma positiva, pero con un desempleo galopante y una pobreza extrema del 50%.
Estos números no dejan lugar a duda alguna y esta visión de espalda al hecho social y a la gran deuda social que el Estado Petrolero Venezolano tenía para ese entonces acumulada con el pueblo hizo metástasis y provocó un cambio electoral profundo en la Nación, desatándose una Revolución silenciosa pero indetenible en el sentimiento de los hombres y mujeres venezolanos olvidados y los llevo a elegir como Presidente de la República a un hombre cuyo proyecto de gobierno y discurso político indicaba claramente una nueva visión de gobierno encaminada a hacer realidad la responsabilidad del Estado respecto a las necesidades urgentes del Pueblo Venezolano.        
Y con ese deseo del pueblo y con esa promesa del Presidente Chávez llega al gobierno el Comandante quien comienza un gran trabajo de responsabilidad social para compensar los años de abandono que cubrían de oprobio al venezolano de a pie, y superando los escollos financieros y las trabas políticas de la oposición, del golpe de estado y de la empresa privada, (incluida la traición de los funcionarios de PDVSA que la veían como un ente privado y como tal la usufructuaban), y en consecuencia se dedica a levantar un entramado político y económico que permitiera al Estado Venezolano comenzar a cancelar una deuda social impagable pero que debe ser honrada y compensada con el pasar de los años.
Bajo esta visión política socialista, el gobierno del Comandante dirige todos los recursos financieros del Estado, especialmente los petroleros a la creación de misiones, para quitarle el hambre a una Nación, sumida en grandes porcentajes a la inanición, al abandono, entregada a la explotación comercial, expoliada por los grandes capitales que no creía en los derechos sociales y menos laborales, democratizando la educación y extendiendo el brazo protector del Estado hacía la salud a través de Barrio Adentro, para que la Nación y sus habitantes supieran y sintieran que de verdad existe un gobierno interesado por los derechosa y los problemas de los pobres y de allí la transformación del seguro social, haciéndolo asequible al pueblo en general sin necesidad de ser trabajador para recibir atención médica preventiva, clínica y recuperativa, y transformando la pensión que hasta ese entonces era simbólica y bonificatoria y  se convierte en un verdadero sueldo equivalente a la cesta básica que le permite al pensionado contar con los medios necesarios para hacer frente a sus compromisos y necesidades.

Para demostrar claramente estos cambios transformadores y revolucionarios implementados por el Comandante Chávez, solo basta señalar los siguientes indicadores: el desempleo en franca baja con un 9%, una pobreza camino a su erradicación cercano al 30%, la inflación bajando aceleradamente al 20%, mientras que como contraparte se observa que el gasto social se enrumba a un 127% acumulado, el cual es un indicador de la efectividad con la cual el gobierno nacional del comandante Chávez estaba enfrentando el combate a la pobreza y a las necesidades sociales del pueblo Venezolano, hasta ahora abandonado pero en camino de reivindicación social a favor de los abandonados y desposeídos.      

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